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300.000 horas de vuelo: las “bicicletas” cerca del final de su vida operativa


En la Base Aérea de Talavera la Real, el eco del Northrop F-5 es mucho más que el sonido de un motor; es el latido de la historia del Ala 23. Tras más de medio siglo de servicio, este reactor sigue siendo el maestro de nuestros futuros pilotos de caza. No destaca por ser el más veloz ni el más tecnológico, pero su legado es inalcanzable. Con más de 300.000 horas de vuelo del F-5 a sus espaldas en el EA, el F-5M -denominación AE.9 en el Ejército del Aire y del Espacio dado sus roles de Ataque y Enseñanza- representa la esencia misma del Ejército del Aire y del Espacio: el paso definitivo donde el alumno se convierte en caballero del aire.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

En el complejo escenario de la Guerra Fría, España halló en el Northrop F-5 el equilibrio estratégico que su formación aeronáutica requería. Concebido bajo la premisa de eficiencia y agilidad, este caza ligero no pretendía emular la potencia bruta de colosos como el F-4 Phantom II, sino especializarse en una misión crítica: la forja de la élite aérea. Su diseño, optimizado por la Northrop Corporation, democratizó el acceso a la tecnología de reacción, ofreciendo un avión de combate de alta disponibilidad y costes contenidos. Para el Ejercito del Aire y del Espacio, el F-5 no solo fue una adquisición económica; fue la piedra angular que permitió profesionalizar la instrucción de caza y ataque, convirtiéndose en el mejor maestro para generaciones de pilotos españoles.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

En enero de 1965, el Gobierno español dio un paso decisivo en la modernización de sus Fuerzas Armadas al aprobar la adquisición de 70 unidades de este caza ligero. Enmarcada en los programas de cooperación con Estados Unidos de finales de los años 60, la operación tuvo un componente estratégico fundamental: la fabricación bajo licencia. A diferencia de otras naciones que optaron por la compra directa, España alcanzó un acuerdo con Northrop para que los aviones fueran construidos localmente. Fue la factoría de CASA (Construcciones Aeronáuticas S.A.) en Getafe la encargada de dar vida a estas máquinas, un hito que impulsó de manera definitiva la capacidad tecnológica de nuestra industria aeronáutica nacional.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

En el registro del Ejército del Aire y del Espacio, estas aeronaves recibieron las denominaciones oficiales de SF-5A (monoplaza), SF-5B (biplaza) y SRF-5A (reconocimiento), donde el prefijo ‘S’ (Spain) subrayaba con orgullo su fabricación nacional. Este programa supuso un hito sin precedentes: fue el primer caza supersónico fabricado en serie en España. Su construcción permitió a la industria aeronáutica española realizar un salto cualitativo hacia el futuro, dominando por primera vez el ensamblaje de motores de reacción y el trabajo con estructuras metálicas avanzadas, como las aleaciones de aluminio de la serie 7000, fundamentales en la aviación moderna.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

La historia operativa del F-5 en España comenzó oficialmente en 1970, con la llegada de las primeras unidades a la Base Aérea de Morón para equipar al 202 Escuadrón. Este despliegue marcó el inicio del fin para sistemas ya veteranos como el North American F-86 Sabre y el Lockheed  T-33 Shooting Star. A finales de ese mismo año, el nuevo reactor se incorporó a la Escuela de Reactores de Talavera la Real, donde convivió inicialmente con los escuadrones 731 y 732. No fue hasta marzo de 1987 cuando la unidad adoptó su identidad definitiva: Ala 23. Desde entonces, bajo esta denominación, se ha consolidado como la prestigiosa Unidad de Instrucción de Caza y Ataque del Ejército del Aire y del Espacio, heredera de una tradición de excelencia en la formación de combate.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio. Despegue de un aparato AE.9 durante el Extremachloop. 

Con el F-5, la enseñanza militar en Talavera dio un giro radical. España dejaba atrás la dispersión de modelos para concentrar el entrenamiento más avanzado en un solo avión. Este reactor se convirtió en el gran filtro y, a la vez, en el mejor maestro: una sola plataforma capaz de llevar al alumno desde sus primeros pasos en reactores hasta el dominio de las tácticas de ataque más complejas. Fue el nacimiento de un sistema de instrucción integral que ha demostrado su éxito durante más de cinco décadas.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

Solo los alumnos más brillantes, tras superar las exigentes fases previas en la Academia General del Aire (AGA), ganan el privilegio de ocupar su cabina en la Fase de Caza y Ataque. En este último año académico, el F-5M actúa como el filtro definitivo: un juez implacable que selecciona a quienes poseen el temple necesario para pilotar el F-18 o el Eurofighter. Superar este reto es el bautismo de fuego que los consagra como pilotos de caza. En Talavera, los alumnos no solo vuelan; se transforman en combatientes, adquiriendo las capacidades críticas que les abrirán las puertas de las unidades de primera línea, donde antes deberan a aprender:

  • Maniobras de combate aéreo (dogfight)
  • Vuelo en formación táctica
  • Ataque a objetivos terrestres
  • Gestión de situaciones de alta carga de trabajo

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

El balance operativo del Ala 23 tras cinco décadas es extraordinario. Con más de 113 promociones a sus espaldas, la Escuela Militar de Caza y Ataque ha titulado a más de 2.000 pilotos de combate, consolidando un modelo de instrucción referente en Europa. El historial de vuelo de la unidad refleja esta intensidad: un acumulado que ha alcanzado el hito de las mas 280.000 horas de vuelo, destacando las más de 175.000 horas voladas con la flota del AE.9. Estos datos certifican la madurez y la fiabilidad de un centro de enseñanza que es el orgullo del Ejército del Aire y del Espacio.

El salto al F-5 es el momento exacto en el que ‘dejan de ser alumnos y empiezan a ser cazadores’. No es solo un cambio de avión, es el nacimiento de una identidad.

A pesar de que sus líneas de diseño nacieron en los años 60, el F-5 español ha protagonizado una asombrosa metamorfosis tecnológica. A finales del siglo XX, el ambicioso programa de modernización lo transformó en el F-5M, una versión digitalizada que le permite competir en un entorno de combate moderno. Esta actualización integral no solo incluyó cambios estructurales para extender su vida útil, sino que dotó al avión de una cabina de cristal (Glass Cockpit) con pantallas multifunción, sistemas de navegación de última generación y nuevos asientos eyectables para maximizar la seguridad. Gracias a su capacidad para simular escenarios de combate actuales, el F-5M sigue siendo el puente perfecto hacia los cazas de quinta generación.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio. Formación de tres aviones AE.9 durante el Extremachloop.

Actualmente debería haber otra modernización de cabina, aprobada a finales de 2023 por el gobierno a la compañía Israelí Silon Aviation, pero como están últimamente las relaciones entre España e Israel, desconozco si se ha llevado a cabo esta modernización, pero dado como están la relaciones con ese país dudo que se hayan hecho.

Aunque hoy su hogar es el Ala 23, la huella del F-5 se extiende por parte  la geografía española. Su historia operativa comenzó en el Escuadrón 202 de la Base Aérea de Morón de la Frontera, unidad que apenas un año después de recibirlo se transformaría en la mítica Ala 21. Pero su misión no se limitó a la península; el F-5 también cruzó el Atlántico para servir en el Ala Mixta 46, operando desde la Base Aérea de Gando en Las Palmas de Gran Canaria, donde su agilidad fue clave para la defensa del archipiélago.

Además de estas unidades de combate y enseñanza, el F-5 desempeñó un papel fundamental en el CLAEX (Centro Logístico de Armamento y Experimentación). Allí, actuó como plataforma de pruebas para el desarrollo de nuevos sistemas y armamento, demostrando una versatilidad que ha permitido al Ejército del Aire y del Espacio mantener su operatividad al más alto nivel durante décadas.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

El F-5 ha celebrado muchos aniversarios, pero el de 2026 quedará grabado como el más especial. Al superar las 300.000 horas de vuelo, este pequeño pero robusto reactor ha demostrado que su corazón español sigue latiendo con fuerza. En las pistas de Talavera la Real, este hito se vive como un homenaje a todos los mecánicos, instructores y alumnos que, durante más de medio siglo, han cuidado y volado este avión. Más de 175.000 horas después, el rugido del F-5, sigue siendo el símbolo del compromiso de una unidad que nunca deja de mirar al cielo.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

Para conmemorar esta efemérides, el Ala 23 y el Ejército del Aire organizaron el evento ‘Night & Day’, una cita que se convirtió en un rotundo éxito de asistencia. El encuentro reunió en la base de Talavera la Real a 300 spotters de diversas nacionalidades incluyendo aficionados llegados de Portugal, Francia, Reino Unido, Países Bajos e Italia, entre otros, quienes inmortalizaron el rugido del ‘Freedom Fighter’ bajo la luz de Badajoz. Este hito no solo certifica la longevidad de la aeronave, sino que reafirma el prestigio internacional de una unidad que,175.000 horas después con el F-5, sigue siendo un orgullo para el Ejercito del Aire y del Espacio.

↑ Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9), Eurofighter Typhoon (CE.16) y McDonnell Douglas EF-18M (C.15) Hornet | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio. Pasada conjunta en conmemoración de las 300.000 horas de vuelo del sistema de armas AE.9. 

La celebración del hito de las 300.000 horas comenzó la tarde del jueves 23 de abril, en una jornada donde la Base de Talavera abrió sus puertas. A partir de las 19:00h, una exposición estática permitió a los asistentes contemplar de cerca la columna vertebral de nuestra aviación de combate: desde el homenajeado F-5M por partida doble, hasta la potencia del McDonnell Douglas EF-18M (C.15) Hornet del Ala 15 y un Eurofighter Typhoon (CE.16) biplaza del Ala 11. No faltó a la cita el General Dynamics MQ-9 (NR.05) Predator B, un sofisticado sistema remotamente tripulado que hoy convive con los reactores en la base extremeña.

↑Richard Sánchez (c) | Eurofighter Typhoon (CE.16) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

Lo más destacado, sin embargo, fue el excelente trato; tanto los pilotos del Ala 23 como los del Ala 11 y Ala 15 se acercaron a los aficionados para compartir experiencias, responder preguntas y posar para las fotos, eliminando las barreras entre los mandos y la sociedad civil. Fue un preludio perfecto para el evento Night & Day, demostrando que el Ala 23 no solo es una unidad de élite, sino una familia que sabe compartir su orgullo con el mundo.

↑Richard Sánchez (c) | General Atomics MQ-9 (NR.05) Predator B | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

Al caer el sol, la jornada alcanzó su punto álgido con el esperado ejercicio nocturno. Los asistentes pudieron presenciar el ritual del pre-vuelo y la salida de los ‘shelters’ de dos F-5, los reactores compartieron pista con un Predator B, que también se sumó al vuelo para deleite de los aficionados. En un movimiento coordinado hacia la calle de rodadura, los ‘spotters’ pudieron captar de cerca el paso de las aeronaves hacia la cabecera activa, antes de situarse en los márgenes de la pista para vivir el espectáculo visual y sonoro de los despegues al anochecer.

Bajo el cielo nocturno de Badajoz, los F-5 y el Predator B encadenaron pasadas y maniobras de ‘touch & go’, ofreciendo un despliegue de luces y potencia que, más allá de la dificultad técnica para las cámaras, supuso una experiencia sensorial inolvidable para los presentes. El ‘show’ finalizó con el regreso de las aeronaves a sus refugios, cerrando la jornada nocturna.

El viernes 24 la actividad comenzó antes de que despuntara el día. A las 06:30 h, los ‘spotters’ ya ocupaban sus posiciones para captar las primeras luces en la plataforma, aunque el cielo encapotado decidió saltarse el ‘planning’ y ocultar el sol matinal. Lejos de desanimar a los presentes, el ambiente se caldeó a las 08:00 h con el inicio del prevuelo masivo: dos F-5, el Eurofighter, el EF-18M y el Predator B comenzaron a cobrar vida simultáneamente.

↑Richard Sánchez (c) | McDonnell Douglas EF-18M (C.15) Hornet | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

Tras captar los preparativos en plataforma, los fotógrafos se desplazaron a la calle de rodaje para presenciar uno de los momentos más esperados y simbólicos de la celebración: un ‘Elephant Walk’ liderado por el Predator B, seguido por la formación de dos F-5M y cerrando la marcha la imponente presencia del Eurofighter y el Hornet. Ver a estas cinco aeronaves rodando juntas hacia la cabecera activa, fue la representación de la historia y la evolución tecnológica del Ejército del Aire y del Espacio, uniendo en una sola formación más de medio siglo de defensa aérea.

Tras el rodaje, el Predator B regresó directamente a la plataforma, dejando el escenario despejado para el plato fuerte: los despegues. El primero en romper el silencio fue el Hornet pilotado por comandante Mancebo; tras un despegue táctico impecable, un enérgico ‘tirón de palanca’ proyectó al caza del Ala 15 hacia las nubes en una maniobra cargada de potencia. Seguidamente, los dos F-5M despegaron en una formación cerrada y precisa, demostrando la coordinación que se enseña cada día en esta escuela. El broche final lo puso el Eurofighter del Ala 11, que abandonó el suelo con su característico ascenso vertical, subiendo como un auténtico cohete hacia el cielo extremeño ante la mirada de los trescientos fotógrafos.

↑Richard Sánchez (c) | McDonell Douglas EF-18M (C.15) Hornet | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

El cielo de Talavera fue testigo entonces del momento más simbólico de la jornada: el vuelo en formación de las cuatro aeronaves. Ver al veterano F-5 escoltado por la potencia del Eurofighter y el Hornet fue un tributo visual. Tras varias pasadas que deleitaron a los asistentes, el EFA y el Hornet ejecutaron sus maniobras de despedida, con el estruendo que solo estos cazas de primera línea pueden ofrecer.

El grupo regresó a la plataforma. Mientras el Hornet y el Eurofighter ponían rumbo a sus bases de origen, los dos F-5M participantes aterrizaron, desplazándose suavemente hasta sus ‘shelters’.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

El broche de oro del evento lo puso el F-5M luciendo con orgullo su librea especial: una cola conmemorativa diseñada específicamente para celebrar las 300.000 horas de vuelo. Antes de iniciar su exhibición, el avión realizó un posado estático frente a los fotógrafos, permitiendo capturar cada detalle de este diseño histórico. Acto seguido, se dirigió a la cabecera para ejecutar un ‘display’ donde el veterano reactor demostró que su agilidad sigue intacta. Tras aterrizar y antes de retirarse, volvió a detenerse frente a la línea de ‘spotters’, consciente de ser el protagonista absoluto de un día irrepetible para el Ala 23.

Cuando el F-5 conmemorativo se retiró finalmente a su ‘shelter’, el otro gran inquilino de la base reclamó su espacio. El MQ-9 Predator B, que no quiso ser menos en una jornada tan señalada, apareció en escena rodando con elegancia y lentitud. Posó ante las cámaras con una quietud imponente, permitiendo a los fotógrafos capturar la modernidad de sus líneas en contraste con la historia que acababan de presenciar. Fue el cierre perfecto: la convivencia armoniosa entre el legado de los ‘cazadores’ y la vanguardia tecnológica de la vigilancia aérea.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

La jornada termino con unas palabras a los allí presentes del Jefe del Ala 23, el coronel. Fernandez de Bobadilla. se dirigió a los asistentes con unas palabras cargadas de gratitud y orgullo y puso en valor el hito histórico de las 300.000 horas de vuelo del F-5M en España

A lo largo de mis seis visitas a la Base Aérea de Talavera la Real, Es de justicia destacar que el trato recibido ha sido siempre de diez. Da igual con quién hables: desde los mandos hasta el personal de línea de vuelo, pasando por los mecánicos, bomberos, los alumnos, la Policía Aérea, etc.. en todos ellos encuentras una simpatía, una cordialidad y una amabilidad que van más allá del deber.

↑Richard Sánchez (c) | Northrop-CASA F-5M (AE.9) | Base Aérea de Talavera la Real | Ejército del Aire y del Espacio.

Gracias Ala 23.

Fotos: Richard Sánchez.
Texto: Richard Sánchez.
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